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martes, 19 de junio de 2012

EL POBLADO IBERICO DE EL PUIG

Ruta realizada el 16 de Junio de 2012

El Poblado íbero del Puig, localizado en la ciudad de Alcoy a 889 msnm, fué un importante asentamiento en el pasado, mal tratado, como se verá más adelante y que en la actualidad está unido a la parte alta del núcleo urbano por un cómodo sendero.
Algo más arriba de los antiguos depósitos de agua en la calle San Vicente nace la Carretera del Molinar. Dejando atrás las últimas casas, vamos por el camino que aparece justo enfrente al lado de dos higueras y rodeados de unos bancales de olivos, hasta llegar a las proximidades de los ruinosos edificios del Molinar.
Seguimos por el camino a la derecha hasta llegar a una pequeña carretera semi alquitranada, y continuar hacia abajo.
Allí aparecen las fábricas de Soler Hermanos y del Ferro, y de fondo el paisaje carbonizado de la partida de Pagos, a raíz del incendio que hubo aquí hace poco.
Pasamos al lado de la fuente del molinar y del salto de agua que hay al lado para dirigirnos al manantial. En la pared hay una placa indicativa del sendero local S.L.V 25.8 que desde aquí, conduce a nuestro punto de destino.


Dejamos a un lado los pozos 1 y 2 del manantial del Molinar para ascender por el camino que nos lleva a la carretera nacional 340. Recorremos unos metros por el asfalto para dirigirnos a la Venta Saltera. Justo al lado de la puerta de entrada de la venta asciende un camino hasta una antigua casa forestal rodeada de cipreses por uno de sus lados.

Ministerio de cultura (casa forestal nº 9)

De aquí parte parte una senda que bordea el Barranco de la Batalla, quedando por encima nuestra el antiguo trazado del FFcc Alicante-Alcoy. Pasamos justo por debajo del viaducto que salva el barranco para continuar cómodamente.
Mas adelante la senda llega a una altura donde empieza a descender para dirigirse al cauce del Barranco de la Batalla.
En este punto las señales indicadoras de sendero no están muy claras. Hay que continuar hacia el sur, remontando el barranco y pasar al otro lado, oséa, al margen derecho de éste donde vuelve a perfilarse la senda.
Pasamos por una cuevecilla de la que mana un hilillo de agua. En la próxima revuelta aparece el puente que salva el barranco; justo al otro lado, en lo alto, hay un gran abrigo; pasamos bajo una de las lunas del puente. El itinerario nos lleva a cruzar a la otra parte del cauce, al lado izquierdo del barranco, y continuar sin pérdida hasta la carretera privada de entrada del Mas de Puig.
En este lugar se unen el Barranco de Les Florencies y el de la Batalla.

Vistas del puente sobre el barranco desde el abrigo

Avanzamos escasos metros por el asfalto, y una vez hemos pasado el pequeño puente que salva la rambla, observamos la senda que sale a la izquierda quedando la masía al fondo a la derecha.
Seguimos por la senda que serpentea continuamente por un bosque de pinos. El ascenso no es muy duro salvo en el último tramo donde está más empinado y un poco resbaladizo.
Una vez arriba hay una placa conmemorativa al arqueólogo alcoyano Vicente J. Pascual Pérez y los restos del antiguo poblado ibérico.

Placa. Al fondo Alcoy, Montcabrer y Barranc del Cint

El Ayuntamiento de Alcoy ha puesto unos carteles explicativos con unos dibujos idealizados sobre como se desarrolló la vida y el aspecto que tuvo este lugar hace mas de 2.000 años.
El Puig es un otero con una vista privilegiada de la Canal y en general de todo el entorno. Según los paneles informativos aquí se asentaron unas 300 personas en grupos de viviendas separadas por calles y espacios abiertos adaptandose a la orografía del terreno.
El primer grupo esta asentado en el nivel mas alto del cerro y es también el mas grande.



En el siguiente grupo es una casa a distintos niveles con una escalera para su acceso superior. La entrada a la casa esta orientada al mediodía.



En un tercer grupo estaba la torre defensiva. Realmente este lugar era la puerta de entrada al poblado por el camino del Oeste.


Vicente Pascual Pérez en la descripción del lugar y de los objetos encontrados dijo además:
"La ignorancia ha destruido un lugar interesantísimo para el estudio de la cultura ibérica"; y es que en su relato manifiesta que:
"En el siglo XIX un grupo de buscadores de tesoros invadió El Puig, destruyendo muros, haciendo hoyos en distintos puntos, incluso haciendo galerías en la roca a fuerza de barrenos allí donde se suponía oculto el imaginario tesoro. En estas rebuscas tropezaron con gran cantidad de vasijas y diversos objetos que fueron destruidos y esparcidos por la cumbre".
El arqueólogo denuncia otro caso lamentable:
"A principios del siglo XX el dueño de unos terrenos próximos en la vertiente sur de la sierra viendo que allí tenía unos bancales que cultivar (muros escalonados donde estaba la necrópolis) empezó a roturar destruyendo los muros y construyendo otros sacando urnas cinerarias y vasos italogriegos con figuras humanas que destruyó sin darle importancia"

Biblioteca Municipal de Alcoy

Vicente Pascual hace un inventario de los objetos encontrados como:
- Vasos cerámicos
- Platos de distintos tamaños con decoración sencilla
- Cerámica italo-griega con diversos motivos y restos de ropajes
- Pequeños objetos de plata, cobre y bronce
- Artículos de hierro, plomo y hueso
- Fragmentos de un molino a mano de conglomerado cuarzoso y uno pequeño de piedra basáltica giratorio.

objetos encontrados en el yacimiento
(Vicente Pascual Perez)

Tanto Vicente Pascual Perez como Federico Rubio Gomis sitúan el final del poblado en el siglo IV a.d J.C, más o menos sobre los años 350 y 320 a. J.C, finalizándose mucho antes de la dominación romana.

Vicente Pascual aclara también que, dada la fuerte situación del cerro, fuese ocupado en culturas anteriores como lo demuestra los restos encontrados, aunque escasos, son suficientes para conocer la existencia de una cultura más antigua.

Fuentes Consultadas:

- El Poblado Ibérico de "El Puig"  (Vicente Pascual Perez)
- La Cerámica de "Barniz" negro del Poblado Ibérico del Puig  (Federico Rubio Gomis)

lunes, 18 de junio de 2012

LA SIMA DEL CABEÇÒ

Ruta realizada el 13 de Junio de 2012

Conocida también por la Sima Del Marqués, es una cavidad que se encuentra situada a escasos metros del vértice geodésico del Cabeço D´or
Ya fué explorada por espeleólogos alcoyanos a mediados del siglo XX acompañados por dos mulos, que sirvieron como animales de carga en el ascenso para portar las escaleras y las cuerdas de cáñamo necesarios para el internamiento en el mina.
En la página web de este grupo cuevasalicante nos cuentan un poco la historia de esta cavidad, diciendo que fue la excavación de un Marqués allá por el siglo XVII, con la esperanza de encontrar oro sin conseguirlo, dejando toda su fortuna en el empeño.

Esta fantasía del oro también fue comentada por Cavanilles:

"muy cerca de su cumbre se conservan rastros de algunos pozos hechos en otro tiempo para sacar las creidas minas de oro. Halláronse piritas y otras cosas de poco valor, y por eso se abandonaron los trabajos..."

y por Gaspar Escolano:

"estas fuentes nacen a la falda del monte llamado Cabezo de oro, por haber en él minas de oro, plata, hierro y mucho azufre.."

Acompañado de Vicente y Stefan partimos hacia la cumbre desde el pequeño aparcamiento que hay antes de llegar a las Cuevas de Canelobre
Iniciamos la andadura a las 08:26 horas hacia el noroeste por el camino de tierra señalizado con el PR-2. Dejamos a la izquierda la pintoresca Casa de Gorjás en las proximidades de las antiguas minas de La Orcolana y La Salvación, hasta llegar al Mas del Racó de Seva, observando la gran cantidad de bancales abandonados a lo largo y ancho de la loma que queda a la izquierda.

A la altura del Mas hay un pino desde donde parte una serpenteante senda señalizada a la derecha y en continuo ascenso.
Vicente y Stefan no hace mucho que se han iniciado en el mundo de la espeleogía y quieren poner en práctica sus conocimientos obtenidos de los cursos en los que han tomado parte. A partir de aquí nos repartimos el peso extra de los arneses, cuerdas y demás utensilios para explorar la cueva.

Avanzamos cómodamente durante una hora siempre en la sombra, paralelos a la inmensa mole del Cabeçò a nuestra izquierda, y de las bonitas vistas a la derecha.




Llegamos a un claro donde se encuentra las ruinas de la Casa de Polzet y de un pozo de nieve, donde algunos han aprovechado y han tirado papeles y botellas en su interior.
Continuamos hacia la cumbre; la senda ahora se vuelve un poco mas empinada y resbaladiza debido a la gran cantidad de piedras sueltas. Llega un momento en que avanzamos pegados a unas paredes verticales donde curiosamente, alguien ha puesto unas figuritas montando un belén en un hueco en la roca.



Unos metros antes de llegar a la cima está la caseta casi derruida donde vivían, por así decirlo, los mineros que trabajaban a las órdenes del Marqués. Visitamos el vértice geodésico situado a 1210 msm para observar las espléndidas vistas desde lo alto, pese a las brumas que se observaban en el horizonte, y nos preparamos para internarnos en la cueva.
Se pueden observar también por los alrededores restos de antiguas construcciones y un aljibe.

Vértice Geodésico Cabeçò D´or y Alicante al fondo

Preparamos el material por si hay que hacer  un descenso en vertical y listos...




Descripción de la cavidad

La bocamina está en el interior de la caseta, en el suelo. Bajamos unos 2.5 metros fácilmente y descendemos por una rampa, arrastrándonos hasta un espacio abierto. "Es lamentable que hayan botellas de plástico vacías acumuladas en un montón" (cosas de humanos mal educados). A la izquierda hay un pozo, pero nosotros continuamos adelante.
Pronto empiezan a verse afloramientos calcáreos en la roca. Aparece un pequeño descenso vertical que se salva mediante un pasamanos, no sin dificultad, y unos metros adelante hay otro descenso que se salva del mismo modo.

"Los que me leáis sabréis disculpar que el vocabulario empleado no es el adecuado para la descripción de un lugar como este".


Siguiendo sentido descendente aparece a nuestra izquierda un muro hecho de piedras perfectamente encajadas, posiblemente para asegurar y evitar el derrumbamiento de las paredes.
Cuando la cueva hace un giro a la izquierda aparecen unos puntitos dorados en una roca. A todos nos vino a la mente el oro del Marqués. Ignoro la composición de esta sustancia. Al tocarla era como una especie de resina.

Muro de contención
El oro

En este lugar hay un amplio espacio sobre nuestras cabezas donde existen estas formas caprichosas en la roca pero nada que sea espectacular a nuestros ojos.
Hay lugares donde hay que tener especial cuidado donde poner las manos para apoyarse, porque muchas rocas no son seguras. No hay que olvidar que hay multitud de grandes rocas desprendidas del techo y las paredes, y hay que pasar a través de ellas.






Llega un lugar al lado de una rocas donde hay un profundo pozo y se hace necesario el material de espeleo para continuar. En este lugar a unos 60 metros de profundidad desde la bocamina acaba mi internamiento en la cueva.
Vicente y Stefan, perfectamente pertrechados se disponen a continuar.

En la foto de abajo Vicente se enfrenta a su primera vez...

la primera vez que coloca un spit

ante la mirada de los otros dos miembros del equipo.



Mis compañeros inician el descenso para seguir explorando la sima durante casi una hora y media más. Bajan a una altura de unos 15 metros. Mas adelante hay un segundo pozo donde ya existe una instalación previa efectuada por otros exploradores.
Vicente y Stefan hacen una instalación nueva para bajar por este pozo.


Bajando por el primer pozo
Bajando por el segundo pozo

Según palabras de Vicente y Stefan a medida que iban descendiendo, el suelo y las paredes eran más inestables. Su objetivo era llegar hasta donde lo hicieron los espeleólogos de Alcoy a los 115 metros de profundidad.
Estos exploradores encontraron muros de contención parapetados por grandes vigas de madera. En la actualidad hay un derrumbe a esta altura y se hace del todo imprudente continuar.
En la siguiente foto (retocada) se observa con dificultad restos de las vigas de madera.




Desde este lugar mis compañeros ascienden hasta el lugar donde yo los espero.
La experiencia fué muy emocionante y satisfactoria.
Al final todos contentos; Vicente y Stefan plenamente satisfechos de haber puesto en práctica sus conocimientos y haberlo hecho bien además, sin compañía de expertos en la materia; Y yo de haberles acompañado en esta incursión sin más ayuda que mis amigos y mi casco de bici que me protegió de los innumerables golpes en la cabeza.