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lunes, 27 de agosto de 2012

MINA DE AZUFRE SAN FRANCISCO


Ruta realizada el 24 de Agosto de 2012

La mina está situada en las proximidades del Pantano de Tibi y ya está comentada en otro artículo de este blog. En aquella visita solo entré unos metros para fotografiar la entrada y los alrededores y continuar con la ruta prevista.
En esta ocasión mi compañero de vías subterráneas Vicente y yo, vamos a explorar esta antigua mina de azufre.

Descripción de la mina

A escasos metros de unas ruinas se encuentra la bocamina semitapada. Para entrar hay que hacerlo a rastras. Justo en la entrada, en la parte interior de la galería, a ambos lados de la bocamina se observan restos de mortero que seguramente corresponden al marco de una puerta.


Bocamina desde el interior

La mina avanza en una pendiente descendente para girar bruscamente a la derecha a unos 7 metros de la entrada.
En el techo y en las paredes se empiezan a observar nidos de arañas patilargas. De esta galería principal parten dos mas; una a la izquierda cuya entrada tiene signos de haber sido reparada y remozada con cemento. Esta ramificación tiene unos 6 metros y finaliza por un derrumbe posiblemente.
La otra galería a nuestra derecha continua pero en muy mal estado.

Mi compañero y yo tenemos presente el accidente de trágicas consecuencias que hubo en este lugar como resultado de un derrumbe. Procuramos no tocar las paredes ni el techo; nos limitamos a observar y abandonar este sitio exactamente igual como lo hemos encontrado.
La mina se bifurca en dos direcciones y así sucesivamente, comunicándose finalmente unas con otras. Se ven algunas muestras de azufre y por todas partes unos delgados cristales colgando de las paredes y techo que no son otra cosa que epsomitas o "sal de higuera" utilizada antiguamente como depurativo o purgante.

Cavanilles en una de sus inspecciones a una cavidad dice:

"Entre las uniones de las peñas de hieso se ve abundancia de una substancia blanca, en filamentos como cabellos que cuelgan se rompen y caen al suelo. Puestos a la luz de la vela se hinchan y arden sin destruirse: untados con aceyte arden mientras dura este: de modo que parece que participan de amianto y de hieso"

Daniel Jimenez de Cisneros visitó esta mina en 1907 e hizo una breve descripción de ella:

"Descendemos a una de las minas que se ha abierto en forma de espiral, y al llegar a la galería del fondo sorprende agradablemente la cantidad de sulfato magnésico que en forma de cortinas cuelgan de las bóvedas, moviéndose al más ligero soplo. En el suelo y en algunos puntos forman una capa tan espesa que se puede retirar sin trabajo una gran cantidad".

muestras de azufre recogidas del suelo
de la mina

Epsomita colgando del techo

Vista de una de las galerías

Para evitar sorpresas desagradables a la salida, vamos marcando el itinerario con pequeños montones de piedras en el suelo, aunque esta previsión no era necesaria ya que la longitud total de las galerías no es grande.
Al fondo de una de ellas hay un muro de piedras hecho por la mano del hombre, posiblemente para asegurar convenientemente este tramo de la mina, así como unos túneles cortos de una factura mas próxima en el tiempo y que a diferencia del resto están en muy buen estado.


Muro de piedra al fondo de la galería




Ya en el exterior y a unos 6 metros a la derecha de la bocamina parece que hay una segunda entrada. Se trata de un agujero en la loma y al igual que la otra conserva restos de mortero en la entrada, posiblemente también para ubicar una portezuela.

Reitero lo comentado más arriba y vuelvo a insistir en el pésimo estado en el que se encuentran estas galerías, y en caso de aventurarse en ellas, hay que extremar la precaución y no tocar paredes y techos.